EMPODERANDO A LAS MUJERES Y PROMOVIENDO EL DESARROLLO SOSTENIBLE

3 de Julio, 2015

Empoderando a las Mujeres y promoviendo el Desarrollo Sostenible

A veinte años del hito que supuso la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer de Beijing, en un momento en el que la comunidad global se encuentra inmersa en la definición de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) post 2015 y en un contexto local conmovido tras la convocatoria de la marcha #NiUnaMenos; es indiscutible señalar que nunca antes ha habido consenso más firme sobre la necesidad de lograr la igualdad de género.

El empoderamiento de las mujeres es uno de los principales objetivos que se trata de alcanzar desde todos los sectores; ya sean Estatales, Empresariales o desde la Sociedad Civil. Sin embargo, resulta imprescindible cuestionar en qué medida este consenso se ha traducido en avances tangibles sobre la práctica; y planificar qué acciones deben asumirse para superar la brecha que existe entre lo que se enuncia y lo que efectivamente se lleva a cabo.

Mientras la actualidad muestra un pico histórico de acceso a la educación por parte de las mujeres a nivel mundial, éstas siguen luchando por encontrar un trabajo o acceder a condiciones laborales equitativas. Según datos de las Naciones Unidas, en los casos en los que las mujeres pueden acceder a un trabajo, cobran en promedio – mundialmente – un 24 por ciento menos que los hombres por iguales funciones.

Siguiendo las conclusiones que plantea el Informe de ONU Mujeres “El Progreso de las Mujeres en el Mundo 2015 – 2016: Transformar las Economías para Realizar los Derechos”, a escala mundial tres de cada cuatro hombres en edad de trabajar forman parte de la población activa, mientras sólo el 50 por ciento de las mujeres lo hace. El género femenino sigue recibiendo en todo el mundo salarios diferentes por trabajos de igual valor y tienen menores probabilidades que los hombres de cobrar una pensión, lo que resulta en grandes desigualdades en términos de ingresos a lo largo de toda su vida.

Este Informe también refleja que las mujeres realizan casi dos veces y media la cantidad de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados y, si se combinan el trabajo remunerado y el no remunerado, en casi todos los países las mujeres trabajan más horas al día que los hombres.

Las proyecciones para la región de América Latina no difieren de esta realidad. Tal como manifestaba Carina Lupica (Consultora Experta de OIT,PNUD y CEPAL) en su artículo para el Boletín IARSE, el 46,3 por ciento de las mujeres que integran la población económicamente activa no llegan a alcanzar los umbrales mínimos de educación (12 años de educación formal), mientras que – entre las que arriban a mayores niveles educativos – existe una gran proporción de mujeres que no tienen garantizado el acceso a empleos de calidad, conforme a sus cualificaciones.

De los datos se desprende que la mujer representa más del 40 por ciento de la fuerza laboral mundial. Ante este panorama, ¿qué pueden hacer las empresas y organizaciones para respetar y promover la igualdad de género?

Son muchas las maneras de contribuir; teniendo en cuenta la capacidad de innovación, experiencia e inversión del sector privado. Una posibilidad puede ser acompañar y financiar emprendimientos sociales que promuevan el empoderamiento de las mujeres y la sostenibilidad. Otro aspecto clave tiene que ver con la promoción del liderazgo femenino, eliminando el“techo de cristal” y todos aquellos impedimentos que dificulten el acceso a puestos directivos por parte de las mujeres.

Tal como sostuvo Michelle Bachelette en uno de sus discursos como Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, “las compañías están trabajando sobre este aspecto de muchas maneras: algunas establecen metas de diversidad de género para aumentar la representación de las mujeres en los niveles directivos y establecer acuerdos para la remuneración igualitaria; otras abogan por una representación equitativa de las mujeres en sus juntas directivas; y muchas otras invierten en actividades locales para asistir en la educación de las niñas en ciencias y tecnología”.

En este punto, es fundamental que las empresas asuman su responsabilidad en el desarrollo de aptitudes apoyando la educación de niñas y adolescentes y reteniendo el talento femenino, a partir del desarrollo de entornos de trabajo flexibles que permitan conciliar la vida familiar con el desarrollo laboral.

Los Indicadores ETHOS – IARSE para Negocios Sustentables y Responsables, configuran una excelente herramienta para que las empresas puedan realizar un auto diagnóstico en torno a su actuación sobre la equidad de género. El documento presenta diferentes variables que permiten determinar si la empresa cuenta con criterios para monitorear la diversidad de su personal y las posibles desigualdades que se generen; indagando también sobre la existencia de metas para reducir las diferencias de proporción entre cargos gerenciales o ejecutivos ocupados por mujeres y por hombres.

Son algunos ejemplos que sirven para graficar una clara afirmación: las empresas pueden potenciar su contribución al Desarrollo Sostenible si colocan a las mujeres al centro de sus esfuerzos de sostenibilidad corporativa. La práctica ha demostrado que los países y las organizaciones que tienen mayor igualdad de género gozan de niveles más altos de crecimiento y mejor desempeño.

El acceso de las mujeres a empleos decentes y en condiciones de igualdad no solo mejorará su poder de acción; sino que a largo plazo permitirá avanzar en el progreso de las economías y las sociedades en su conjunto creando un futuro más justo.Invertir en las mujeres, en su formación y empoderamiento, y en la igualdad de oportunidades, ofrece beneficios: familias y comunidades más saludables, y un planeta más sustentable

 

Fuente: Julieta Ramírez, Responsable del Área de Comunicaciones del Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria (IARSE)

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